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lunes, 21 de diciembre de 2009

Está pidiendo mármol (5): Superando etapas

Hola amigos y visitantes (que me consta que tengo lectores que no me conocen personalmente, a los cuales quiero aprovechar para saludar, ya me gustaría que me dejasen algún comentario...),

Hoy retomo esta sección (desde la última entrada del "está pidiendo mármol" que hice hace más de un año), porque he encontrado una cita que realmente me ha llegado por lo de cerca que me toca.

"Cuando nos empeñamos en instalarnos en una única etapa, perdemos la riqueza de las experiencias de las otras etapas que nos correspondían vivir".

Se trata de una cita que me ha llegado en un email de "despedida" de una persona a la que aprecio y me ha enseñado muchas cosas. Realmente me ha tocado dentro al leerla, por lo que significa.

Quienes hayáis estado lo suficientemente "cerca" de mí (no tiene por qué ser físicamente) en los últimos meses y conozcáis bien todo lo que me ha pasado (aparte de lo evidente), quizá comprendáis por qué es tan importante para mí esta frase.

La vida es realmente una serie de etapas que vamos disfrutando/sufriendo/aguantando/viviendo, pero todas ellas tienen un tiempo reservado que no se debe alargar ni acortar. Cada cosa tiene su momento y hay que disfrutarlo a tope, al igual que hay que saber aceptar y comprender cuándo termina algo. Pondré un ejemplo: los años de universidad son una etapa muy especial para casi todo el mundo, pues suponen un nuevo mundo por la gente que se conoce, por el ambiente de libertad que se vive, por el esfuerzo personal que supone, por los conocimientos adquiridos (y no sólo académicos!). En definitiva, se pasa de la adolescencia a la vida adulta (o eso se supone); es algo que enseña mucho, que nos hace crecer como personas y nos da experiencia para la vida de muchas maneras.

¿Y qué pasa cuando se acaba? Que viene el mundo laboral llamando a nuestra puerta (o más bien al revés). El caso es que ahí se supone que se acaba la tontería y ya se empieza uno a buscar cómo ganarse el pan para dejar de vivir de los padres. Hay gente que no soporta la idea, no quiere enfrentarse a ello y bien alarga sus años en la universidad perreando todo lo que puede hasta que sus padres le dicen que deje de vivir del cuento, hay quienes se buscan un trabajillo cutre para poder seguir haciendo todo lo que hacían mientras estudiaban (sin la parte de estudiar, obviamente), pero sin pensar en algo que tenga opción de futuro, con la excusa de "aún soy joven/quiero disfrutar de la vida/ya me buscaré algo/está muy chungo...". Que no digo yo que en muchos casos sea verdad eso de que es difícil encontrar un empleo (más aún desde hace un año y pico), pero en otros casos simplemente es un no querer aceptar que uno "se ha hecho mayor" y se trata de alargarlo lo más posible. En la mayoría de los casos -puede ser que inconscientemente- se echan balones fuera o se niega uno a aceptar las normas sociales poniendo la responsabilidad de ello en otros: "está difícil encontrar trabajo; solo se entra por enchufe; no me cogen porque soy rubio; ya cambiarán las cosas; es la crisis; he echado 3 currículums, a ver si me llaman de algún curro (como si los empresarios fueran puerta a puerta ofreciendo trabajo), es que no tengo coche; total, estoy bien en casa de mis padres...".

Vamos, que nos negamos a crecer, a aceptar que una etapa termina y que las prioridades cambian según se pasa de una a otra.

Pues de eso habla la frase célebre de hoy, y por eso me llega tan adentro, porque en estos meses he visto que habían terminado varias etapas, y yo las estaba alargando de forma artificial:

- Una relación que no funcionaba desde hacía tiempo.
- Una forma de ver la vida que seguía siendo en ciertos momentos/situaciones/cosas, adolescente.
- Un orden de prioridades que no era el correcto según la etapa en la que me encuentro.
- Una forma de entender las relaciones sociales muy según "el libro", cuando el libro es muy bonito en la cubierta, pero si lees las páginas, no es real ni sincero.

El caso es que cuando te das cuenta de ello es algo duro de aceptar, pero una vez lo ves claro, abre un campo enorme de posibilidades. Y no sabéis lo a gusto que se siente uno sabiendo que hace lo correcto, que esto era lo que necesitaba, lo bien que sienta notar que te apoyan, que has dado un paso tan importante, y que pese a lo difícil que parecía y a los problemas que da en ciertas cosas o con ciertas personas, la recompensa ya ha empezado a verse. Y merece la pena, vaya si la merece!!

Dedico esta entrada a la persona que escribió ese email (aunque dudo que me lea), al autor de dicha frase (que no se si es ella misma), a mi prima Fatix, a Jezabella y a todos aquellos que me muestran su apoyo con hechos, no con palabras.

Dedicada especialmente a Mithur, por estar a mi lado en cada momento y apoyándome aún de maneras que desconocía. Gracias, Doctor.

1 comentario:

Mithur Sheridan dijo...

Lo mas complicado, quizá, sea aceptar que no hay "libro" alguno. Que no hay una sola forma correcta de hacer las cosas.

De hecho, hay muchas formas, ninguna correcta del todo, y ninguna incorrecta del todo.

Uno se mira a si mismo primero, luego mira a lo que le rodea, y tiene que decidir.

En realidad no hay grandes normas que siempre valgan. No hay morales o éticas absolutas.

Pero como cuesta mucho darse cuenta de esto, y más aceptalo, nos ceñimos a reglas y a estados conocidos. Pero las cosas cambian, y eventualmente, tenemos que aceptarlo... de ahí que esten esas "fases" en la vida.

Algunas son muy evidentes y todos pasamos por ellas (Estudios, trabajo, etc...).

Otras son muy personales y varían con cada uno.

Me ha sorprendido y gustado mucho tu entrada :)