Hazme cariñitos!!

sábado, 22 de mayo de 2010

Sobre la bajada de sueldos a los funcionarios... ¡Cuánta razón tiene!


Hola gente!

En estos días parece que no se habla de otra cosa que de la bajada de sueldos anunciada por Zapatero, que casualmente me afecta, puesto que soy funcionaria (interina, pero funcionaria). Obviamente me toca las narices, no por el hecho de que me bajen el sueldo (no un 5% como se ha dicho, sino mas bien un 7 o un 8% en mi sector, la educación). Me molesta porque no es una medida conjunta a otras, sino una medida aislada que debería tomarse después que muchas otras, como:

- Suspensión de los sueldos y pensiones vitalicias a los que "alguna vez" han sido ministros.
- Reducción de la insultante cantidad de "asesores" y consultores del gobierno.
- Inclusión de medidas para controlar a sus "señorías" los diputados, esos "señores" que trabajan unos 6-8 meses al año y lo demás son vacaciones. Y de los que estamos hartos de ver que dejan su asiento vacío en muchos plenos que tienen de ídem lo que yo de fraile.
- Incompatibilidad de tener más de un cargo/sueldo, especialmente si se mezclan intereses públicos y privados. Entiendo que un diputado pueda ser además, senador, pero si se es diputado, no se puede ser a la vez presidente o dueño de una empresaca, o tener otro puesto en el consejo de administración de RobamosTodos SA.
- Reducción de las "prestaciones" que tienen los políticos: aviones privados, dietas por día de trabajo, fondos de libre disposición...

No tengo ni idea de política, ni soy amiga de unos ni otros, pero creo que son medidas razonables y lógicas que deberían tomarse mucho antes que empezar a bajar sueldos a policías, profesores, funcionarios de prisiones, administrativos del INEM o personal sanitario. Creo que precisamente estos son los funcionarios cuyo trabajo es imprescindible y del que siempre hace falta más personal. Pero no, además de reducir progresivamente el número de plazas ofertadas para estos puestos (como va sucediendo en los últimos años, lo cual se va a ir agravando), encima bajamos el sueldo de los que ya hay. Si me dicen que con 28 plazas de profesores de Educación Física para todos los institutos de la Comunidad de Madrid están cubriendo las necesidades reales, me río en su cara, sabiendo que desde que un pringadillo tiene la suerte de sacar la plaza en unas oposiciones le quedan al menos 5 años (en mi especialidad, en otras es más aún) para obtener su destino definitivo, de tal manera que está de un instituto a otro cual pelota de ping pong. No te digo nada de los interinos. A modo de ejemplo, en mi centro de este año somos unos 50 profesores, de los cuales solo tienen destino definitivo allí unos 20 o 30, mientras que todos los demás están en expectativa de destino o son interinos. Conozco incluso el caso de una profesora de biología que sacó la plaza en el 92 o así y aún no tiene destino definitivo. Se va a jubilar aún en expectativa.

Entre los profesores corre el rumor de que nos van a aumentar en 3 las horas lectivas (es decir, las que tenemos de docencia directa con un grupo de alumnos), que tal y como está el sistema educativo es dar martillazos contra los ladrillos que sostienen el edificio. Y así con los índices de criminalidad, la acumulación de presos en las cárceles, o las listas de espera en los hospitales y las consultas al especialista... La solución es reducir las plazas de funcionarios y bajarle el sueldo a los que ya hay. Y yo soy astrofísica.



Y ahora es cuando se suele oir el típico comentario de los no-funcionarios: "pero al menos tenéis el trabajo asegurado". Y es cuando yo respondo: tu también puedes ser funcionario, si quieres. Solo tienes que estudiar unas oposiciones igual que hago yo (que llevo opositando desde 2006) y estar dispuesto a pasarte años sin un puesto en un sitio fijo y cobrando un sueldo decente pero sin excesos. Que tenemos trabajo fijo, si, que cuando al gobierno le da por bajarte el sueldo o empeorar tus condiciones no puedes negociar con el jefe. Que vivimos bien, según se mire: salimos a nuestra hora, cierto; pero tengo que trabajar a veces sin recursos, aguantar las tonterías del niño, del padre y del político y el trabajo de horas extras que tu haces en la oficina, yo lo hago en casa y fines de semana. ¿Tenemos tantas ventajas, en serio?

Pues en relación a eso me llegó hace unos días un correo con una carta escrita por algún funcionario en algún foro y me parece que lo clava y por eso he querido compartirla aquí. Desconozco la fuente así que no puedo citarla, pero si me entero, la pondré.


He aquí la carta en cuestión:

"Carta de un funcionario en un foro:



Resulta que en la década prodigiosa del pelotazo, cuando media España se lo llevaba caliente a casa, cuando un encofrador sin estudios se embolsaba tres mil euros, cuando hasta el último garrulo montaba una constructora y en connivencia con un par de concejales se forraba sin cuento, cuando un gañán que no sabía levantar tres ladrillos a derechas se paseaba en Audi, los funcionarios aguantaban y penaban. Nadie se acordaba de ellos. Eran los parias, los que hacían números para cuadrar su hipoteca, hacer la compra en el Carrefour y llegar a fin de mes, porque un nutrido grupo de compatriotas se estaba haciendo de oro inflando el globo de la economía hasta llegar a lo que ahora hemos llegado.

Y ahora que el asunto explota y se viene abajo, la culpa del desmadre… es de los funcionarios. Los alcaldes, diputados y senadores que gobiernan la cosa pública a cambio de una buena morterada no son responsable de nada y nos apuntan directamente a nosotros: somos demasiados, hay que ultracongelarnos, somos poco productivos. Los responsables bancarios que prestaron dinero a quienes sabían que no podrían devolverlo tampoco se dan por aludidos. Todos los intermediarios inmobiliarios, especuladores, amigos de alcalde y compañeros de partida de casino de diputado provincial no tenían noticia del asunto. Nosotros sí. Como diría José Mota: ¿Ellos? No. ¿Nosotros? Si. Siendo así que ellos? No. Por tanto, nosotros? Si.

La culpa, según estos preclaros adalides de la estupidez, es del juez, abogado del estado, inspector de hacienda, administrador civil del estado que, en lugar de dedicarse a la especulación inmobiliaria a toca teja, ha estado cinco o seis años recluido en su habitación, pálido como un vampiro, con menos vida social que una rata de laboratorio y tanto sexo como un chotacabras, para preparar unas oposiciones monstruosas y de resultado siempre incierto, precedidas, como no podía ser de otra forma, de otros cinco arduos años de carrera. Del profesor que ha sorteado destinos en pueblos que no aparecen en el mapa para meter en vereda a benjamines que hacen lo que les sale de los genitales porque sus progenitores han abdicado de sus responsabilidades. Del auxiliar administrativo del Estado natural de Écija y destinado en Barcelona que con un sueldo de 1000 euros paga un alquiler mensual de 700 y soporta estoicamente que un taxista que gana 3000 le diga joder, que suerte, funcionario.

La culpa es nuestra. A poco que nos descuidemos nosotros los funcionarios seremos el chivo expiatorio de toda una caterva de inútiles, vividores, mangantes, políticos semianalfabetos, altos cargos de nombramiento digital, truhanes, pícaros, periodistas ganapanes y economistas de a verlas venir que sabían perfectamente que el asunto tarde o temprano tenía que petar, pero que aprovecharon a fondo el momento al grito de mientras dure dura! y que ahora, con esa autoridad que da tener un rostro a prueba de bomba, se pasan al otro lado del río y no sólo tienen recetas para arreglar lo que ellos mismo ayudaron a estropear, sino que, además, han llegado a la conclusión de que los culpables son... tachan...los funcionarios.

Soy funcionario. Y además bastante recalcitrante: tengo cinco títulos distintos. Ganados compitiendo en buena lid contra miles de candidatos. ¿Y saben qué? No me avergüenzo de nada. No debo nada a nadie (sólo a mi familia, maestros y profesores). No tengo que pedir perdón. No me tocó la lotería. No gané el premio gordo en una tómbola. No me expropiaron una finca. No me nombraron alto cargo, director provincial ni vocal asesor por agitar un carnet político que nunca he tenido.

Aprobé frente a tribunales formados por ceñudos señores a los que no conocía de nada. En buena lid: sin concejal proclive, pariente político, mano protectora ni favor de amigo. Después de muchas noches de desvelos, angustias y desvaríos y con la sola e inestimable compañía de mis santos cojones. Como tantos y tantos compañeros anónimos repartidos por toda España a los que ahora algunos mendaces quieren convertir, por arte de birli-lirloque, en culpables de la crisis.

Amigos funcionarios, estamos rodeados de gente muy tonta y muy hija de puta.

PD. Si alguien, en cualquier contexto, os reprocha -como es frecuente- vuestra condición de funcionario os propongo el refinado argumento que yo utilizo en estos casos, en memoria del gran Fernando Fernán-Gómez: Váyase Usted a la mierda, hombre, a la puta mierda."


Imagino que este es un post que puede levantar todo tipo de comentarios, aunque en cierto modo esa es su intención... Que cada uno reflexione, y si quiere, nos haga al resto partícipes de dicho proceso.

Un beso a los que han conseguido llegar hasta aquí :)

PD:
Esta entrada va dedicada a los que como yo, opositan para un puesto de funcionario, especialmente a los pringadillos que como la nena quieren pasar su vida intentando que los protodelincuentes adolescentes hagan algo con su vida algo más que salir en Sálvame.

2 comentarios:

Maria dijo...

Aplauso.

Mago de las sombras dijo...

Bravo, Bravo. Ojala escucharamos discursos asi en el congreso (ah iluso de mi).
Por cierto animo con esos monstruitos que tu llamas niños, admiro tu valor y paciencia.